¡Hola, letritas hermosas!
Con motivo de este 15 de septiembre vengo con otro BookTag para pasar el rato.
Me había encontrado un par de blogs con entradas temáticas a sus países (México y Argentina) y dije ¿por que no hacer uno para mi pedacito de tierra a modo de celebración por las fiestas del Día de Independencia? Así que aquí me tienen, creando este experimento y citando libros costarricenses para pintar la bandera tricolor en el blog. De todas formas, no todos serán nuevos para ustedes porque algunos ya los mencioné en otras entradas a modo de ejemplos.
En fin, vamos al tag:
1). Gallo pinto con café: Un clásico que amés
"Los Peor" de Fernando Contreras.
Mucha gente se leyó este libro en el colegio o por lo menos lo conoce de nombre. Yo hasta la universidad lo tuve entre mis lecturas obligatorias y es de esos libros que pese al deber terminan siendo provechosos. Me enganché desde el inicio con la trama tan sencilla y a la vez creativa, además de las pequeñas referencias de Jerónimo sobre sus conocimientos clásicos al punto de nombrar Polifemo al niño que nació cíclope.
2). Mascaradas: Giro argumental (plot twist) que te impactó
"Mariposas negras para un asesino" de Jorge Méndez Limbrick
Bueno, no es que me haya volado la cabeza y en sí la segunda mitad del libro me dejó dos decepciones grandes, ¡pero! hay elementos en este libro que sí son buenos y dan giros de tuerca inesperados. No voy a decir el par de giros que me sorprendieron porque sería spoiler, pero voy a dar una referencia que puede resumirlos con mucha precisión: Eyes Wide Shut (Ojos bien cerrados).
3). Carnavales de Limón: Libro con muchos personajes
"Cuentos de angustias y paisajes" de Carlos Salazar Herrera
Este título está de segundo lugar sobre mis antologías/cuentarios preferidos. Herrera, un crack de la literatura costarricense. Sus personajes son muy humanos y cotidianos, incluso sin son de hace décadas y ya varias de las costumbres y pensamientos se sienten lejanos. Sus cuentos y personajes son como pequeñas cápsulas de tiempo y sus personalidades permanecen perfectamente identificables gracias a que hay cosas que los años no borrarán de los sentimientos humanos.
4). Jackses: Cuentario que más te gustó
"Mitófagos" de Laura Zúñiga
Estos cuentos que parten desde el famosillo “retelling” sobre mitos y leyendas son muy pintorescos y la vuelta que les aplica Laura son realmente buenos en cuanto a crítica social o simple sátira de la vida humana. En este imaginario la sirenita puede estar arrepentida de ir a tierra firme y Blancanieves puede obsesionarse con bronceados dañinos para deshacerse de su piel pálida. No le pongo peros a los finales turbios porque ya turbios son los antiguos cuentos infantiles jaja.
5). Caballito nicoyano: Poema que te gusta releer
"Nocturno sin patria" del poeta Jorge Debravo
Aunque me lo haya aprendido casi por completo por un curso sobre la expresión oral, me gustan los deseos utópicos que transmite y la forma en la que los transmite.
Nocturno sin patria
Yo no quiero un cuchillo en manos de la patria.
Ni un cuchillo ni un rifle para nadie:
La tierra es para todos,
Como el aire.
Me gustaría tener manos enormes,
Violentas y salvajes,
Para arrancar fronteras una a una
Y dejar de frontera sólo el aire.
Que nadie tenga tierra
Como tiene traje:
Que todos tengan tierra
Como tienen el aire.
Cogería las guerras de la punta
Y no dejaría una en el paisaje
Y abriría la tierra para todos
Como si fuera el aire.
Que el aire no es de nadie, nadie, nadie,
Y todos tienen su parcela de aire.
6). Carretas típicas: Libro con portada colorida
"Pedro y su teatrino maravilloso" de Carlos Rubio
Ojalá pudiera decir algo de este libro aparte de enseñarles la portada tan bonita que tiene, pero no he podido comprármelo, ergo, no lo he leído. Sólo sé que es un bello y bien hecho cuento (o cuentos, si mal no recuerdo) infantil donde se reflexiona acerca de las cualidades humanas.
Pese no haberlo leído, sé que puedo decir que es un libro de provecho con una bonita portada. Carlos Rubio no sólo es escritor, sino también pedagogo ¿y eso dice algo? Claro que sí: no cree tontos a los niños y se dedica a esta literatura tan subestimada y mal cuidada. Además, no es que no le conozca otros cuentos, él tiene respaldo de profesión jaja.
7). Desfiles por el día de Independencia: Libro con vaivén de emociones
"Única Mirando al Mar" de Fernando Contreras
El inicio de este libro me recuerda al anime "Uramichi Oniisan" (o más bien al revés si nos ponemos muy exactos con las fechas), porque es un constante “parece chiste, pero es anécdota”. Una se ríe para no llorar porque Momboñombo Moñagallo se tiró solito al basurero y pasan cosas muy humanas, divertidas, altibajos, etc., hasta que ocurre una tragedia y de pronto casi parecen escucharse violines de fondo. De nuevo cosas cotidianas y un final que deja pensando si es bueno o malo…, es un final y basta.
8). Romería: Libro muy espiritual o introspectivo
"Los ojos de abril" de Rafalángel Gómez
Les pongo un fragmento de un artículo que escribió Roxana Lobo para poder ilustrar el tipo de libro que es:
“Dos historias en paralelo. Tras un accidente en carro hacia Zarcero, Isaac Felipe comienza a tener extrañas sensaciones que lo llevan a la vida de Gabriel, un humilde pero esforzado muchacho.
Al principio, Isaac Felipe, un hombre entrado en años, no se explica cuál es la razón de sus visiones, qué significan, qué quieren decirle. Por eso, inicia un recorrido por el lugar donde empezaron, en una de las tantas vueltas que conducen a Zarcero y ahí comienza la historia.”
Siendo muy transparente… Yo sólo me acuerdo de Gabriel y ahora que leí ese mini artículo resulta que son dos historias. Él me agradaba mucho, es un personaje que de verdad se puso las pilas y lucha por salir adelante; Lucía, su enamorada, también me caía bien y con ella descubrí que es posible perder la vista a causa de un mal golpe (no spoiler, ella ya está así apenas aparece). El señor que recibe a Gabriel en su casa también era muy magnético y vivaracho. Bien ahí.
9). Juego de los diablitos de Boruca: Libro que te traiga nostalgia
"Cocorí" de Joaquín Gutierrez
Este librito lo leí cuando estaba en la escuela y es de los primeros que me gustaron pese a ser obligatorio. Su historia es tierna, con aventuras infantiles (vamos, es un niño en una selva tropical con animales parlantes) y con un final suave y esperanzador para Cocorí, su protagonista. A veces quiero releerlo, pero no releo ni mis libros preferidos jaja.
10). Carnavales de Puntarenas: Trío de personajes con los que irías de vacaciones
Yhosten, Eilros y Sihana de "Eterna" de G. Zéfiro
Los amigos de Seith, el protagonista, me parecen muy simpáticos y capaces de crear locuras de la nada. Digo, es que son una especie de soldados en su mundo, pero aún conservan vitalidad y ganas de hacer chistes incluso si están en una situación de aprietos. Además, con sus artefactos y tácticas seguro me llevan al Monte Everest en un santiamén y me ahorro las posibilidades de morirme antes de disfrutar de la vista en la cima jaja.
11). Anexión de Nicoya: Libro que no soltaste hasta el final
"Limón Blues" de Anacristina Rossi
Me acuerdo que un amigo un año mayor que yo, en el colegio, lo leía entre los viajes de la buseta escolar porque le tocaba para las clases de español. Como me contaba cómo iba el asunto me interesé y me lo prestó apenas lo acabó. Lo leí en dos semanas más o menos. Me enganché demasiado y el final me dejó un sabor agridulce. Al año siguiente conseguí el libro y apenas lo ojeé para los exámenes porque me había aprendido las cosas importantes gracias a que me había gustado mucho.
12). Isla del Coco: Libro sobre viajes o aventuras
"Lo que ocultan las olas" de Nancy Solís
Los personajes están en uno de los reinos de sirenas, hay megalodones y son amigos de tiburones, ¿qué más aventuras que un viaje al fondo del mar? Y son sirenas en las costas de mi país, o sea, que Diana aunque sea oriunda de los reinos marinos sigue siendo pariente cercana y, de paso, se halla en una de las islas con más biodiversidad del mundo. Un sueño. El segundo libro dio una probada al resto de reinos, yo esperaría un spin off para explorar ese mundo, Nancy debería explotar esos fabulosos reinos de cada océano aparte de detallar aún más el nuestro jaja.
...
Hemos llegado a final de este patriótico tag (el propio título es el nombre de una canción muy bonita hecha en 1852 por Pedro Santacilia; pueden escucharla en YouTube si gustan).
Y como me gustan los desfiles de estas fechas (aunque gracias a las restricciones por el reybicho no se puede disfrutar de nada), les dejo para terminar un fragmento de La Novena Familia que habla sobre las celebraciones patrias en su mundo, celebraciones basadas en varias tradiciones reales y actuales de Costa Rica:
«El ambiente falto de ánimo del hogar apenas se vio afectado por las fiestas patrias del 25 de noviembre, día de la independencia centroamericana. Las instituciones educativas gozaban ya de vacaciones para la fecha, pero los muchachos que participaran en los desfiles practicaban desde días antes y dos jornadas antes de la fecha se reunían con gusto para los últimos ensayos. Incluso los asalariados celebraban con emoción la fiesta, y todo el mes las decoraciones lucían los tres colores de la bandera: el límpido cielo, la paz pura y el sonrojo que cubre las mejillas del labrador.
Varias calles se cerraban por los desfiles de estudiantes. En eso Nova Costa Rica fue pionera; nadie marchaba con armas desde hacía casi doscientos años, mucho antes de que la posguerra obligara a toda nación deponer sus ejércitos. La resolución inicial no fue por la paz precisamente, pero la población tomó el movimiento político como ventaja y formó una filosofía de diálogo.
En los desfiles no podían faltar alumnos abanderados que se graduaban de primaria y de secundaria. Las bastoneras se movían siempre coordinadas y gráciles. Los grupos de baile folclórico daban muestras de coreografías tradicionales de cada provincia; no era raro que a veces se mezclaran y jugaran las muchachas de largas faldas guanacastecas con los jóvenes de colorido trajes limonenses. Los padres fabricaban con los más pequeños trajes basados en la fauna y flora más representativa, y así asistían ellos encabezando las marchas. Las bandas ambientaban con himnos y alguna pieza de cultura popular nacional.
En los parques se gozaba de decenas de puestos de comida típica y exposición de arte y cultura de cada región del país, así como también se representaba también pequeñas porciones de lo que podía ofrecer cada nación centroamericana. Hasta las islas y pueblos más pequeños celebraban en grande.»
(Capítulo XXI: Bálsamo, p.403)
...
Eso es todo por el momento. ¿Han hecho tags similares con sus países? ¿Mis hermanos ticos se animarían a hacerlo? Déjenlo saber en los comentarios.
Atentamente, una beta de por ahí, ¡chao!
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